La Paz, BCS.
- Los recientes apagones registrados en distintos municipios de Baja California
Sur han reavivado la preocupación de la población por la estabilidad del
suministro eléctrico durante la temporada de mayor demanda de energía, una vez
que. aumentó considerablemente el reporte de interrupciones del servicio, en La
Paz, Los Cabos, Comondú y Loreto, afectando tanto a zonas habitacionales como
comerciales y de servicios.
Los cortes
de energía obedecen principalmente a fallas en equipos del sistema eléctrico,
sobrecargas provocadas por el incremento en el consumo durante las altas
temperaturas y trabajos de atención de averías en la red de distribución.
El monitoreo
realizado por el Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA), cuya
directora, Jacqueline Valenzuela, revela que hasta el más reciente corte
estadístico de la organización se habían contabilizado 71 apagones durante la
presente temporada de verano. Explicó que, aunque las temperaturas aún no se
han mantenido de manera constante por encima de los 40 grados centígrados, el
sistema eléctrico ya muestra signos de presión debido a la combinación de calor
y humedad, condiciones que incrementan significativamente el consumo de energía
eléctrica.
Valenzuela
precisó que la mayoría de las interrupciones se concentró en un periodo de dos
semanas, durante el cual se registró un incremento considerable en las fallas
del servicio. "La población está reportando hasta el día de hoy, en el
corte que llevamos de este año acentuado en este verano, alrededor de 71
apagones. Sí notamos que hay dos semanas en específico en que han aumentado
muchísimo, que es la semana pasada y hace dos semanas. Entonces vemos esos
picos", señaló la especialista.
Las
afectaciones para la ciudadanía van más allá de permanecer sin energía
eléctrica. Los apagones interrumpen las actividades cotidianas de miles de
familias, dejan sin funcionamiento sistemas de aire acondicionado en una de las
épocas más calurosas del año, afectan el suministro de agua en colonias donde
el bombeo depende de electricidad, ocasionan daños o riesgos para equipos
electrónicos y generan pérdidas económicas para comercios, restaurantes,
hoteles y pequeños negocios que dependen de la refrigeración o de procesos
eléctricos para operar. Asimismo, la suspensión del servicio puede impactar la
movilidad por fallas en semáforos y complicar la atención en oficinas públicas
y centros de trabajo.
La
vulnerabilidad del sistema eléctrico en Baja California Sur obedece también a
una condición estructural: la entidad opera con un sistema eléctrico aislado
del resto del país, por lo que cualquier falla en las plantas generadoras o en
la red de transmisión tiene un impacto más inmediato sobre el suministro.
Durante los meses de verano, cuando el uso masivo de equipos de aire acondicionado
dispara el consumo, la demanda alcanza sus niveles más altos y obliga al
sistema a trabajar cerca de su capacidad máxima.
Ante esta
situación, ciudadanos y representantes del sector empresarial han insistido en
la necesidad de acelerar las inversiones en infraestructura eléctrica,
fortalecer los programas de mantenimiento preventivo y ampliar la capacidad de
generación para reducir el riesgo de nuevos apagones conforme avance la
temporada de calor. Mientras tanto, la CFE continúa realizando maniobras para
atender las fallas conforme se presentan y restablecer el suministro en las
zonas afectadas.
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