Escasez de agua y rentas caras empañan "boom" turístico de La Paz

 




La Paz, BCS. - Abrir la llave y que no salga agua es una realidad cada vez más común en diversas colonias de la capital sudcaliforniana, al mismo tiempo que encontrar una renta accesible se ha vuelto una misión casi imposible para quienes no cuentan con vivienda propia.

 Mientras el costo de la vida sube y el agua escasea debido a la histórica presión sobre nuestros acuíferos, los departamentos y casas céntricas se transformaron en hospedajes para extranjeros, y lamentablemente, esa es la otra cara de la moneda de una ciudad que, aunque genera millones de pesos, está expulsando silenciosamente a sus propios habitantes hacia las periferias debido a la gentrificación.

Frente a esta dura realidad social y ambiental, quienes defienden el rumbo actual de la ciudad, levantan la voz y aseguran que La Paz no tiene que elegir entre desarrollo económico o cuidar la naturaleza, sino dirigir la apuesta oficial al turismo sustentable y regenerativo.

La idea no es mala. se trata de un modelo donde los visitantes pagan altas tarifas precisamente por disfrutar de paisajes intactos como Balandra o el Mar de Cortés y ello, supuestamente le aportará recursos, no solo al Ayuntamiento, sino directamente a los guías locales, artesanos y cooperativas de pescadores, lo que demuestra que sí se puede combinar el éxito comercial con la responsabilidad ecológica.

Nadie puede negar que las cifras de este negocio son imponentes. Durante la pasada Semana Santa, La Paz rozó el 88 por ciento de ocupación hotelera y derramó cerca de 190 millones de pesos en el municipio. Para hoteleros, restaurantes y comerciantes paceños, este flujo de dinero es una excelente noticia que reactiva la economía local.

El argumento de las autoridades es que, con una planeación inteligente y el uso de tecnología, estas ganancias se terminarán traduciendo en mejores calles, playas más limpias y servicios públicos dignos para todos, demostrando que la economía y la sustentabilidad pueden caminar hacia el mismo futuro.

Pero, ¿realmente tenemos mejores calles y servicios públicos eficientes?

Reiteramos, el principal foco de alarma es la crisis del agua, ya que La Paz sufre de una escasez crónica y el aumento de visitantes ejerce una presión enorme sobre un acuífero que ya está sobreexplotado.

De igual forma, se aceleró el problema del encarecimiento de las rentas, el costo de la vida debido al auge de viviendas destinadas a turistas y el encarecimiento del servicio en restaurantes del primer cuadro de la ciudad lo que está obligando a muchas familias locales a mudarse a las periferias. 

Quienes critican el ritmo actual afirman que los empleos generados suelen ser de sueldos bajos y que las ganancias reales se quedan en manos de grandes desarrolladores inmobiliarios, mientras las colonias padecen la falta de servicios básicos.

El gran reto para la comunidad paceña en los próximos años no será cómo atraer a más turistas o inversionistas, sino definir cuánta presión puede soportar el desierto y el mar antes de que el crecimiento termine afectando la calidad de vida de las personas que habitamos la ciudad todo el año.


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