Crisis energética en 20 estados del país



 Una severa crisis energética mantiene en jaque la mayor parte del país, luego de que en los últimos diez días se registrara una inédita ola de apagones y variaciones de voltaje de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en al menos 20 entidades del país, desatando la suspensión de servicios esenciales y protestas ciudadanas en todas las regiones de la República. 

Un respiro en esta contingencia nacional se concretó en Baja California Sur; tras registrarse la salida de operación de unidades generadoras la tarde de ayer, 24 de junio de 2026, la CFE activó de inmediato maniobras de emergencia que permitieron restablecer el suministro al 100% en los municipios afectados de Los Cabos, Comondú y la capital, La Paz. Para lograrlo, la paraestatal tuvo que inyectar unidades adicionales e incrementar la producción en las centrales locales para blindar el sistema regional.

Los reportes oficiales y el clamor de las denuncias ciudadanas coinciden en el diagnóstico de este colapso generalizado: un cóctel letal compuesto por el uso masivo de aires acondicionados para mitigar el calor extremo, la consecuente sobrecarga de la red y la alarmante antigüedad de los transformadores que simplemente no resistieron la demanda.

La emergencia en la península es un reflejo de lo que ocurre en el norte de México, donde el descontento ya escaló al terreno político. Mientras el estado vecino de Baja California se ve obligado a realizar cortes programados, en Sonora los apagones masivos multiplican los estragos desde Agua Prieta hasta Guaymas y Hermosillo. 

Ante la gravedad de la situación, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla (PAN), lanzó una dura exigencia al Gobierno federal para que la CFE asuma su responsabilidad histórica y frene un desabasto que tiene a la capital al límite de sus capacidades. Una tensión similar se vive en Coahuila, con cortes severos en Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras y Acuña. 

En Nuevo León y Tamaulipas la situación es idéntica; Monterrey sufre por la obsolescencia de su infraestructura, mientras que en Matamoros los cortos generalizados encendieron las calles con manifestaciones, obligando al propio alcalde Alberto Granados (Morena) a demandar una solución urgente a la CFE, una crisis que también comparten Reynosa y Nuevo Laredo.

El mapa del apagón se extiende sin tregua hacia el corazón y el oriente de la República. Una de las zonas de mayor vulnerabilidad incluye a los estados de Morelos, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Querétaro y San Luis Potosí, donde la falta de energía ha paralizado actividades comerciales y domésticas, exacerbando el malestar de la población.

En el sur y sureste del país, donde el termómetro desafía rutinariamente los 35 grados, la crisis energética rozó el peligro industrial. 

Ayer mismo, una falla en la planta de cogeneración eléctrica de la Refinería de Dos Bocas, en Tabasco, provocó un incendio tras suspenderse el servicio de energía, según confirmó Pemex, en una entidad donde los usuarios ya sumaban días manifestándose en las calles. Las fallas también han colapsado localidades de Quintana Roo, Campeche y Chiapas. 

En Yucatán, las voces de alerta reclaman que los apagones actuales no son fortuitos, sino el resultado directo de años de una profunda falta de inversión en las redes de distribución.

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