La
estabilidad de la canasta básica en la capital sudcaliforniana se ha visto
seriamente afectada por el incremento desmedido en el precio del jitomate,
el cual ha llegado a comercializarse hasta en 70 pesos por kilogramo en
diversos supermercados y tiendas de conveniencia.
Este
fenómeno económico ha tomado por sorpresa a las familias paceñas, quienes han
visto cómo uno de los ingredientes fundamentales de la cocina mexicana se
convierte en un artículo de difícil acceso, obligando a muchos a reducir su
consumo o buscar sustitutos en sus preparaciones diarias.
Expertos en
el sector agropecuario señalan que este "grito" en los precios
responde a una combinación de factores internos y externos cuya causa es una menor
producción a nivel nacional derivada de condiciones climáticas adversas que
afectaron las principales zonas de cultivo en el centro y sur de México.
A esta
escasez de oferta se suma una presión externa significativa: el incremento de
las exportaciones hacia los Estados Unidos. Debido a la alta demanda y
los mejores precios ofrecidos en el mercado estadounidense, gran parte del
producto de calidad se está enviando fuera del país, dejando una oferta
limitada para el mercado interno, lo que dispara los costos.
En Baja
California Sur, la situación es particularmente sensible debido a la
dependencia del transporte marítimo y terrestre para el abastecimiento de
productos frescos. El costo logístico de traer el jitomate a la península se
suma al precio ya elevado en origen, resultando en etiquetas que superan los
niveles históricos de la última década. Los consumidores locales expresan su
preocupación, ya que el alza del jitomate suele arrastrar los precios de otros
vegetales y servicios de comida preparada, generando una espiral inflacionaria
que impacta directamente en el bienestar de los hogares sudcalifornianos más
vulnerables.
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