Inició la cuenta regresiva para la temporada de ciclones tropicales 2026 y, el presente año, trae un pronóstico que obliga a extremar precauciones en el litoral del Océano Pacífico.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Conagua confirmó que la actividad será significativamente mayor a la media histórica, colocando a estados costeros en una situación de vigilancia prioritaria. Entre las entidades con mayor probabilidad de impacto directo resalta Baja California Sur, cuya ubicación geográfica la sitúa como uno de los puntos más vulnerables ante el avance de estos sistemas.
De acuerdo con el informe oficial, se proyecta la formación de entre 18 y 21 sistemas con nombre en la cuenca del Pacífico, una cifra que supera el promedio habitual de 15 ciclones registrado entre 1991 y 2020. El desglose de esta actividad anticipa un escenario de alta intensidad, con la posible formación de entre nueve y diez tormentas tropicales, además de cinco a seis huracanes de categoría 1 o 2. Lo más preocupante para las zonas costeras es la previsión de cuatro a cinco huracanes mayores, que podrían alcanzar las categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson.
La
vulnerabilidad de la península no es un tema menor en este ciclo meteorológico.
Las autoridades han identificado a Baja California Sur como uno de los
estados con mayores posibilidades de sufrir impactos, debido a la trayectoria
histórica de los fenómenos que se originan en el Pacífico oriental. La
combinación de una temporada por encima del promedio y el fenómeno de "El
Niño" como principal modulador climático incrementa el riesgo de que
sistemas de gran magnitud se acerquen o toquen tierra en la región, trayendo
consigo vientos destructivos y acumulados de lluvia extraordinarios.
Ante este
panorama, la Conagua ha hecho un llamado urgente a la cultura de la prevención,
subrayando que la temporada iniciará formalmente el 15 de mayo. Para los
habitantes de Baja California Sur y otros estados del Pacífico como Guerrero,
Sinaloa y Nayarit, la recomendación es clara: anticiparse a las posibles
inundaciones y seguir estrictamente los avisos de Protección Civil, ya que la
intensidad prevista para este 2026 no deja margen para la complacencia. El
primer nombre en la lista para esta cuenca será Amanda, marcando el
inicio de lo que se perfila como un año de retos meteorológicos importantes.
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