Consumidores resentirán una nueva alza en precios en textiles, calzado y productos electrónicos

 



Ciudad de México. – Un reciente análisis de mercado elaborado por economistas y representantes del sector empresarial advierte que la entrada en vigor de los nuevos aranceles a mercancías importadas, vigente desde el pasado 1 de enero, impactará de forma directa en el bolsillo de los consumidores durante los primeros seis meses del año.

El ajuste impositivo, que afecta principalmente a los sectores de textiles, calzado y productos electrónicos, se verá reflejado en los anaqueles a medida que las cadenas comerciales renueven sus inventarios.

De acuerdo con el diagnóstico de los especialistas, el sector privado participó activamente en las mesas de consulta con la Secretaría de Economía tras la propuesta inicial de gravar alrededor de 1,400 fracciones arancelarias.

El bloque empresarial alertó sobre 176 fracciones específicas que representaban un riesgo crítico de desabasto o inflación, debido a que la producción nacional en esos rubros es inexistente o insuficiente. Como resultado de estas gestiones, el Gobierno aceptó ajustar los impuestos: las tasas que originalmente se proyectaban en un 50% se redujeron a un rango de entre 25% y 35%.

A pesar de los ajustes, el informe de los economistas subraya que existen cerca de 50 fracciones arancelarias bajo observación especial. Se trata de productos terminados de moda y confección, calzado y línea blanca y electrónica, rubros mantienen una alta dependencia de insumos provenientes de China, Vietnam y Taiwán, que al no existir tratados comerciales con estas naciones, la carga arancelaria se transfiere casi íntegramente al costo de operación y, eventualmente, al precio final.

Para los empresarios mexicanos, el mayor riesgo de esta política arancelaria no es solo el incremento de precios, sino el posible fortalecimiento del mercado informal.

"El encarecimiento de los productos importados legalmente resta competitividad a los establecimientos establecidos frente al comercio informal, el cual suele evadir este tipo de controles impositivos", señala el documento.

Los expertos concluyen que el primer semestre de 2026 será un periodo de transición crítica, donde las empresas deberán equilibrar sus márgenes operativos para evitar una caída drástica en el consumo ante los nuevos costos de importación.

En los últimos dos años, México ha experimentado un cambio de paradigma en su comercio exterior. Por primera vez en la historia moderna, durante el cierre de 2025, las importaciones provenientes de Asia superaron en volumen a las de nuestros socios de Norteamérica (EE. UU. y Canadá), consolidando una dependencia que los analistas consideran "estructural y difícil de revertir a corto plazo".

La dependencia de Asia es el "talón de Aquiles" de la competitividad mexicana. Si bien los aranceles buscan incentivar la industria nacional, el riesgo inmediato es un periodo de inflación transitoria, ya que la industria local no podrá cubrir la demanda de forma inmediata, forzando a las empresas a seguir importando desde Asia a precios más elevados.

La ventaja competitiva de Asia, y particularmente de China, ha dejado de residir exclusivamente en la mano de obra barata para consolidarse en un ecosistema industrial casi imposible de replicar en el corto plazo. A pesar de los recientes incrementos en el salario mínimo en México, que han cerrado la brecha salarial con las provincias industriales chinas, el gigante asiático mantiene un dominio basado en la creación de clústeres integrados. En estas zonas, todos los eslabones de la cadena de suministro —desde la materia prima y los componentes más pequeños hasta el empaque final— se encuentran en un mismo radio geográfico, eliminando los costos logísticos y tiempos de espera que frenan a la industria nacional.

Finalmente, el análisis concluye que la política arancelaria actual responde más a una presión geopolítica en el marco de la revisión del T-MEC que a una realidad de mercado. México se encuentra en la compleja posición de intentar demostrar a sus socios norteamericanos que puede limitar la influencia china en la región, mientras que sus propias cadenas de valor dependen de esos insumos para mantenerse a flote. Esta tensión se traducirá inevitablemente en una inflación transitoria durante el primer semestre del año, afectando la competitividad de los establecimientos formales frente a un mercado informal que ignora estas barreras impositivas.

Comentarios