Alcohol, el falso refugio para los adolescentes de Baja California Sur


 

La Paz, BCS. - En las calles de la capital sudcaliforniana, en el malecón, en los antros de moda de Cabo San Lucas, San José, y hasta en las tranquilas comunidades de Ciudad Constitución, Loreto, Santa Rosalía o Guerrero Negro, la escena se repite con frecuencia: grupos de jóvenes riendo, compartiendo y dando la vuelta en sus vehículos detrás de esa búsqueda de identidad, sin pensar que les acecha un riesgo que parece inofensivo: el consumo prematuro de alcohol.

Para muchos adolescentes, la primera copa no es solo una bebida, sino es un rito de iniciación, una armadura contra la timidez o un intento desesperado por encajar, pero lo que comienza como una "diversión" puede transformarse rápidamente en una espiral de comportamientos poco saludables que comprometen su futuro físico, mental y social. La adolescencia es una etapa de plasticidad cerebral única, es el momento en que el cerebro termina de cablear sus conexiones más importantes, especialmente en el área de la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones, el control de impulsos y la evaluación de riesgos.

Cuando se introduce el alcohol en un sistema que aún no ha terminado de madurar, los efectos son devastadores, pues no se trata solamente de “curar” la resaca del día siguiente, sino de una alteración química que puede condicionar la respuesta al placer y al estrés por el resto de la vida. 

El consumo de alcohol a esta edad no solo nubla el juicio, sino que abre la puerta a otros comportamientos de riesgo, como accidentes de tránsito, relaciones sexuales sin protección y actos de violencia. 

Uno de los puntos clave que subraya la Secretaría de Salud de Baja California Sur es que el consumo de alcohol suele ser un síntoma, no solo una causa. Muchos jóvenes recurren a las sustancias porque carecen de las habilidades sociales necesarias para navegar las complejidades de la interacción humana.

La presión de grupo es poderosa, el miedo al rechazo puede ser paralizante para un joven de 14 o 15 años y en este contexto, el alcohol actúa como un "lubricante social" artificial que les da la falsa confianza de que son más divertidos, más audaces o más interesantes.

Ayudar a tus hijos a desarrollar habilidades sociales es la mejor vacuna contra las adicciones. Estas habilidades incluyen la asertividad: La capacidad de decir "no" con firmeza, pero sin agresividad, manteniendo su propia postura frente a la presión de los amigos. La Empatía: Aprender a conectar con los demás de forma auténtica, sin necesidad de máscaras químicas. La Autogestión Emocional: Saber identificar qué sienten y por qué, para no tener que "anestesiar" sus emociones con una bebida.

Cuando un joven se siente seguro de quién es y tiene las herramientas para comunicarse, la necesidad de depender de una sustancia para ser aceptado desaparece. La aceptación que proviene de un estado de ebriedad es volátil y falsa; la aceptación que nace de la personalidad propia es sólida y constructiva.

Es una imagen común en la cultura popular: alguien tiene un mal día y se sirve una copa para olvidar. Los adolescentes, bombardeados por esta narrativa en redes sociales y medios, replican el modelo. Sin embargo, la realidad científica y social es cruda: consumir bebidas alcohólicas como una forma de enfrentar los problemas no los resuelve; al contrario, los intensifica.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Aunque inicialmente puede producir una sensación de euforia, su efecto posterior es el aumento de la ansiedad y la tristeza. Si un joven bebe porque se siente solo o incomprendido, al pasar el efecto de la sustancia, esos sentimientos volverán con mayor fuerza, sumados a la culpa y al malestar físico.

No Estás Solo

La crianza no viene con un manual, y enfrentarse a la sospecha o confirmación de que un hijo está consumiendo alcohol puede ser aterrador para cualquier padre o madre. El sentimiento de culpa o el aislamiento son reacciones comunes, pero la Secretaría de Salud de BCS envía un mensaje claro: No estás solo.

El gobierno de Baja California Sur ha desplegado una red de apoyo profesional diseñada para acompañar a las familias en estos procesos. A través de las Unidades Estatales de Salud Mental (que incluyen centros especializados como las UNEME-CAPA), se ofrece, consejería profesional, terapias familiares y talleres de habilidades para la vida.

Estos servicios están diseñados para ser accesibles y confidenciales, eliminando el estigma que a menudo rodea a la salud mental y las adicciones.

La prevención comienza en casa, en la mesa del comedor, en la conversación cotidiana y en el ejemplo. 

No esperes a que haya un problema para hablar de las drogas y el alcohol. Habla de forma natural, informada y sin sermones que cierren la comunicación. El amor también es disciplina. Los jóvenes necesitan saber que hay reglas y consecuencias, no por autoritarismo, sino por protección.

Ser el Ejemplo: Los hijos observan cómo los adultos gestionan sus propias emociones. Si el mensaje es "tuve un día difícil, necesito una cerveza", ellos aprenderán que el alcohol es el remedio para el estrés. El cambio comienza con una conversación y se mantiene con el acompañamiento.


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