Veracruz, Veracruz.- La reciente reinauguración del estadio Luis "Pirata" Fuente, con el torneo cuadrangular denominado “International Football Cup” desató una ola de indignación entre la ciudadanía, pues, lejos de ser motivo de celebración, la multimillonaria inversión en su remodelación es calificada por muchos como un "absurdo y multimillonario derroche de recursos" en un estado que padece graves carencias en salud, infraestructura y empleo.
Lo que inició como un proyecto con un presupuesto de 500 millones de pesos, se disparó a una cifra final estimada en mil 676 millones de pesos. Esa cantidad, proveniente del erario público y pagado con los impuestos de los veracruzanos, resultó en una obra plagada de deficiencias y fallas estructurales, evidenciando un presunto fraude a la ciudadanía.
Un Estadio con Vicios de Origen
Para entender el sentir de la población, nos acercamos a algunos veracruzanos, quienes no dudaron en expresar su descontento.
Sofía Mendoza, 54 años, maestra jubilada: "Es una burla. En nuestras escuelas faltan mesabancos, no hay ni lo básico para los niños, y ¿gastan tanto dinero en un estadio que ni siquiera van a usar para fútbol profesional? Es indignante. Mis alumnos se nos van por falta de oportunidades y el gobierno invierte en esto." La maestra Sofía resalta uno de los puntos más álgidos: la falta de una liga de fútbol profesional en Veracruz. Sin equipos de primera división ni de expansión, el futuro uso del estadio se vislumbra más para conciertos musicales que para encuentros deportivos, un hecho que agrava la percepción de despilfarro.
Uno de los defectos más comentados y risibles, según los propios ciudadanos, es el diseño de las gradas.
Ricardo Pérez, 38 años, comerciante: "Fui el día de la 'reinauguración' y no pude creerlo. Para empezar, el estadio no se llenó ni siquiera una tercera parte. Nos sentamos en las tribunas de arriba, ¡no pudimos ver nada! Pusieron unos palcos que parecen torres justo enfrente de los asientos. ¿En qué estaban pensando? Parece que lo hicieron a propósito para que la gente no viera las porterías. Finalmente tuvimos que cambiarnos de asientos y afortunadamente, como hubo poca gente no tuvimos mayor problema"
Ricardo no exagera. El diseño de los palcos obstruye por completo la visibilidad de las porterías desde las tribunas superiores, un error garrafal en una obra de esta magnitud. Pero las deficiencias no se detienen ahí.
Ana Lilia García, 29 años, enfermera: "Trabajo en un hospital público y es una vergüenza. No tenemos medicinas, los equipos están viejos, los pacientes en el pasillo... y mientras tanto, en el estadio, nos dimos cuenta que están igual, los vestidores estaban sin terminar, los baños se inundan. ¿Cómo es posible que con tanto dinero no puedan hacer una obra bien hecha? Las escaleras y asientos son tan pequeños que solo entra gente flaca. ¿Qué pasó ahí?"
Las quejas de Ana Lilia apuntan a la mala calidad general de la construcción. Áreas enteras del estadio permanecen en obra negra, los vestidores no están terminados, los baños se inundan por problemas de drenaje, y hasta el alumbrado fue mal colocado. La crítica sobre los asientos y escalinatas, diseñados para personas de talla pequeña, añade un toque de incredulidad a la situación.
La Ausencia del Fútbol Profesional y el Daño Patrimonial
Más allá de los problemas de infraestructura, el meollo del asunto radica en la inversión en una obra que carece de un propósito deportivo claro.
Carlos López, 62 años, jubilado y aficionado al fútbol: "Nos han engañado por años. El gobierno anterior y este nos prometen que van a traer fútbol profesional, pero es pura mentira. No hay liga, no hay equipo. Este estadio va a ser un elefante blanco, solo para conciertos. Y lo peor es que se hizo con nuestro dinero, el dinero que debería estar en hospitales, en carreteras que son un desastre, en apoyar a los jóvenes para que no abandonen la escuela por falta de recursos."
Las palabras de Carlos resuenan con la frustración generalizada. La falta de una liga de fútbol profesional hace que la justificación de la inversión sea aún más cuestionable. El estadio, dicen, es un reflejo de un gobierno que prioriza proyectos de relumbrón sobre las necesidades básicas de su gente.
La ASF y la Respuesta Gubernamental
La población califica la remodelación del estadio como un "enorme fraude" y un "daño patrimonial a la hacienda pública". Esta percepción no es infundada. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reprobó al exgobernador Cuitláhuac García Jiménez por su desempeño en el sexenio anterior, y esta obra es un claro ejemplo de las irregularidades señaladas.
La ASF detectó en su primera entrega de la Cuenta Pública 2024 posibles irregularidades en el uso de 70 millones 317 mil pesos de parte del gobierno de Veracruz, provenientes de recursos federales. Estas observaciones incluyen al IVEA, Conalep, Espacios Educativos y Sistema DIF Estatal.
En el informe que fue entregado a la Cámara de Diputados el pasado 28 de junio se presentó el reporte del uso de los recursos del último año de la administración del morenista.
De acuerdo con el informe, Veracruz es la segunda entidad con el mayor monto observado, superada únicamente por Jalisco, estado que tiene observaciones por 83 millones 431 mil pesos.
En el documento se establece que al gobierno de Veracruz se le realizaron tres auditorías en las cuales se incluyeron los objetos de revisión siguientes: gasto, ingreso, deuda, cuentas de balance, fideicomisos y proyectos de inversión, los cuales representan las cantidades reportadas en cada informe individual de auditoría.
Ante la lluvia de críticas, la actual gobernadora, Rocío Nahle, se limitó a informar que “mandará a revisar si el estadio es seguro y a modificar lo que esté mal hecho”. Sin embargo, para muchos veracruzanos, estas declaraciones llegan tarde y suenan a paliativos ante un problema de fondo que exige responsabilidades.
La reinauguración del estadio Luis "Pirata" Fuente ha dejado al descubierto las profundas grietas en la gestión de los recursos públicos en Veracruz. La ciudadanía exige no solo explicaciones, sino también acciones contundentes para que los responsables de este presunto desfalco rindan cuentas, y para que los recursos del estado se destinen verdaderamente a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. (Con información de Walter Ramírez Aguilar)
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