Cota Montaño, congruencia y no privilegios

 


La declaración de esta mañana de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre la salida de Leonel Cota Montaño de la Subsecretaría de Agricultura debe leerse como el reconocimiento más claro de que en la Cuarta Transformación sí hay reglas y sí hay principios.

Sheinbaum fue contundente: “Yo se lo pedí, y era algo que él ya traía el día que platicamos". No lo corrió, no hubo escándalo, no hubo acusación. 

Hubo un acto de responsabilidad política de dos lados. 

La presidenta pidió orden para evitar que se confunda el trabajo institucional con la aspiración de su hijo Manuel, en busca de la gubernatura, y Leonel Cota sabía que esa decisión era la mejor, y lo aceptó. 

Ese gesto habla mejor de Cota que cualquier currículum.

Quienes conocemos el trabajo de Leonel Cota Montaño, en el Gobierno Federal sabemos que no fue un funcionario improvisado. Ex gobernador de Baja California Sur, ex alcalde de La Paz, ex director de SEGALMEX y luego subsecretario en SADER, Cota es de los pocos políticos sudcalifornianos con carrera completa en territorio y en la federación.

En Agricultura le tocó una de las tareas más ingratas y menos visibles: poner orden donde había desorden, operar programas sin reflectores pero con impacto directo en los productores. Lo hizo sin aspavientos, sin buscar portadas, con la experiencia del que ya ha gobernado y sabe que el campo no espera discursos, espera resultados.

Y precisamente por eso, su salida fortalece su figura. 

No se aferró al cargo. No usó la Subsecretaría como trampolín para apoyar a Manuel. Al contrario, se hizo a un lado para que no hubiera ni sombra de sospecha de que se están aprovechando las instituciones públicas. 

Eso es congruencia. 

Eso es lo que tanto se le exigió al viejo régimen y que hoy la 4T está demostrando con hechos.

Leonel Cota no se va del proyecto. La propia presidenta adelantó que Morena lo buscará para tareas en otra entidad (Chihuahua, actualmente gobernado por el PAN) Y es lógico: un operador con su experiencia, capacidad y conocimiento del campo y la política del país, no se puede desperdiciar.

Su paso por el gobierno federal fue discreto, profesional y leal. Y su salida, como su trabajo, fue institucional. 

Leonel se va por la puerta grande y con el respaldo de la Presidenta Sheinbaum.

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