ISR registra su peor caída en una década

 



La recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR), la principal fuente de ingresos tributarios del Gobierno de México sufrió en junio de 2026 su mayor caída para un periodo similar desde 2015, con un descenso de 8.4 por ciento que, en términos reales, no sólo refleja una menor entrada de recursos a las arcas públicas, sino que también abre el debate sobre la fortaleza de las finanzas del país en un contexto de desaceleración económica y creciente presión sobre el gasto público.

De acuerdo con los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al segundo trimestre de 2026, Édgar Amador, Secretario de Hacienda, informó que durante junio se captaron 226 mil 684 millones de pesos por concepto de ISR y que en el acumulado de enero a junio, la recaudación alcanzó 1.57 billones de pesos, pero también presentó una disminución real anual de 6.2 por ciento, una situación que la propia dependencia atribuyó principalmente a menores pagos derivados de las declaraciones anuales de personas morales, es decir, de las empresas.

La disminución del ISR resulta especialmente relevante porque este impuesto representa una de las principales fuentes de financiamiento del Estado mexicano, ya que con esos recursos se sostienen programas sociales, obras de infraestructura, servicios de salud, educación, seguridad y el funcionamiento cotidiano del gobierno. Cuando la recaudación disminuye, el margen para financiar esas obligaciones también se reduce.

El retroceso en el ISR comenzó a observarse desde el primer trimestre del año. En marzo, Hacienda ya había informado que los ingresos por este impuesto mostraban una reducción de 4.1 por ciento anual debido a menores pagos de empresas, tendencia que posteriormente se profundizó durante mayo y junio.

Aunque otros impuestos como el IVA y el IEPS mantuvieron un comportamiento relativamente favorable, no fueron suficientes para compensar la caída del ISR. Como consecuencia, el crecimiento de los ingresos tributarios prácticamente se frenó durante el primer semestre. Mientras en enero la recaudación total mostraba un crecimiento real anual de 11.5 por ciento, para junio ese avance se moderó a 10.2 por ciento y, al considerar todo el periodo de enero a junio, el incremento fue de apenas 0.4 por ciento en términos reales.

El panorama se complicó aún más por el comportamiento de los ingresos no tributarios, que incluyen derechos, aprovechamientos y otros conceptos distintos a los impuestos. Entre enero y junio estos recursos disminuyeron 11.8 por ciento en términos reales, ubicándose en 223 mil 503.6 millones de pesos. Como resultado, los ingresos no petroleros en su conjunto registraron una ligera contracción de 0.1 por ciento anual.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) advirtió que México mantiene desde hace aproximadamente dos décadas una recaudación pública cercana al 22 por ciento del Producto Interno Bruto, un nivel considerado bajo frente a las crecientes necesidades de gasto. A ello se suma que una elevada proporción de la economía opera en la informalidad, lo que limita la capacidad del gobierno para ampliar la base de contribuyentes y obtener mayores ingresos fiscales.



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