Baja California Sur se perfila como uno de los
principales polos de inversión turística del país para los próximos años,
al concentrar alrededor del nueve por ciento de la cartera nacional de
proyectos que impulsa el Gobierno de México y que, a partir de ahora,
estarán sujetos a nuevos criterios mínimos de sustentabilidad ambiental.
Sudcalifornia figura entre los cuatro estados con
mayor captación de capital turístico, solo por detrás de Quintana Roo,
Nayarit y Jalisco, dentro de un portafolio integrado por 773 proyectos
cuya inversión conjunta supera los 42 mil millones de dólares.
La secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez
Zamora, presentó junto con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales el denominado Decálogo para la Inversión Turística Sustentable,
un conjunto de diez principios que busca garantizar que los nuevos desarrollos
turísticos incorporen desde su etapa de planeación criterios de protección
ambiental, conservación del patrimonio natural y cultural, así como
beneficios económicos para las comunidades donde se establezcan.
El objetivo, explicó la funcionaria, es ofrecer mayor
certeza jurídica a los inversionistas sin dejar de lado la responsabilidad
ambiental en un sector que continúa siendo uno de los principales motores
de la economía nacional.
En este contexto, Baja California Sur adquiere una
relevancia especial, pues al tener una participación equivalente al 9%
del total de la inversión prevista, la entidad podría captar alrededor
de 3 mil 820 millones de dólares en proyectos turísticos durante el periodo
comprendido hasta 2028, consolidándose como uno de los destinos más
atractivos para el capital nacional e internacional.
Aunque la Secretaría de Turismo no hizo público el listado
completo de los proyectos incluidos en la cartera, la mayor parte de las
inversiones previstas para el estado corresponde a nuevos hoteles y resorts,
desarrollos inmobiliario-turísticos, marinas, infraestructura para turismo
náutico, complejos de lujo y servicios complementarios destinados a
fortalecer la oferta turística.
Los principales municipios donde históricamente se concentra
este tipo de inversión son Los Cabos, La Paz y Loreto, destinos que
durante los últimos años han mantenido una creciente demanda por parte de
inversionistas debido a su conectividad, riqueza natural y posicionamiento en
los mercados internacionales.
Sin embargo, el nuevo decálogo implica que cualquier
desarrollo deberá considerar aspectos como la disponibilidad de agua, el manejo
adecuado de residuos, la protección de ecosistemas y la participación de las
comunidades locales, con el propósito de evitar impactos negativos sobre el
entorno natural.
A nivel nacional, Quintana Roo encabeza la cartera de
inversión turística al concentrar el 20 por ciento del capital proyectado,
principalmente en Cancún, Riviera Maya, Tulum, Playa del Carmen, Costa Mujeres
y Puerto Morelos, donde continúan desarrollándose hoteles, parques turísticos,
complejos inmobiliarios y marinas. Nayarit ocupa el segundo lugar con el 19
por ciento de la inversión, impulsada por proyectos en Riviera Nayarit,
Bahía de Banderas, Punta de Mita y Compostela.
Jalisco concentra el 12 por ciento de la inversión
nacional, con proyectos principalmente en Puerto Vallarta, Costalegre y
Guadalajara, enfocados en hoteles, centros de convenciones e infraestructura
turística. Detrás aparece Baja California Sur con el nueve por ciento,
seguida por inversiones distribuidas en entidades como Guerrero, donde continúa
la recuperación de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo; Oaxaca, con proyectos en
Huatulco y Puerto Escondido; Yucatán, con desarrollos en Mérida y la costa del
estado; Veracruz, Baja California, Sonora, Sinaloa, Chiapas, Campeche, Tabasco,
Michoacán, Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Chihuahua y Durango, entre otras
entidades que buscan fortalecer distintos segmentos del turismo.
La cartera nacional contempla inversiones en hoteles,
desarrollos inmobiliarios, marinas, campos de golf, centros comerciales
vinculados al turismo, parques temáticos, infraestructura para cruceros,
turismo médico, ecoturismo, turismo de reuniones, turismo de aventura y
proyectos para fortalecer los Pueblos Mágicos, lo que refleja la diversidad
de segmentos hacia los cuales se dirige el crecimiento de la industria
turística mexicana.
No obstante, las autoridades federales subrayaron que la
inclusión de un proyecto dentro de la cartera no significa que cuente
automáticamente con todas las autorizaciones para su ejecución. La lista
constituye un registro de inversiones identificadas por los gobiernos estatales
y promovidas ante la Federación, por lo que cada desarrollo deberá cumplir
con las evaluaciones ambientales, urbanísticas y legales correspondientes
antes de iniciar su construcción.
Para Baja California Sur, donde el turismo representa uno
de los pilares de la economía estatal, la nueva política federal representa
tanto una oportunidad como un desafío. La llegada de inversiones podría
fortalecer la infraestructura y ampliar la oferta turística del estado, pero
también obligará a que el crecimiento ocurra bajo parámetros de
sustentabilidad, preservando los ecosistemas marinos, desérticos y costeros
que constituyen el principal atractivo del destino para visitantes nacionales y
extranjeros.
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