BCS: Subsidio de CFE es insuficiente y el precio de gasolina no baja

 



El malestar ciudadano en Baja California Sur ha alcanzado niveles de indignación generalizada debido a la escalada incesante en los precios de la energía eléctrica, gasolinas y productos que integran la canasta básica.

La condición insular del estado encarece por defecto toda la cadena de suministro, pero el impacto en los recibos de la Comisión Federal de Electricidad durante la temporada de verano es el golpe definitivo a las finanzas familiares.

Lo anterior, a pesar de los subsidios temporales anunciados por el gobierno, el uso indispensable de aires acondicionados para sobrevivir al clima extremo provoca que las facturas de luz se vuelvan impagables para el grueso de la población con salarios promedio.

A esto se suma el precio de la gasolina, que se mantiene de manera constante entre los más elevados de toda la República Mexicana, encareciendo el transporte público y el traslado de mercancías.

La inflación alimentaria se resiente con fuerza en los supermercados y mercados locales, donde las frutas, verduras y productos cárnicos básicos registran incrementos semanales que pulverizan cualquier aumento al salario mínimo.

El descontento de los sudcalifornianos no es infundado: se percibe un abandono por parte de las políticas de control de precios que no toman en cuenta las condiciones geográficas particulares de la entidad.

Las exigencias de tarifas justas reflejan que el costo de habitar este rincón del país se ha vuelto un lujo insostenible para las clases trabajadoras, quienes ven cómo su salario se disuelve por completo en pagar servicios públicos y alimentos esenciales.

 

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