Libertad de expresión sí, libertinaje no: Alonso Germán





Entrevista con Alonso Germán Castro, ex presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, (COPARMEX) y actual dirigente de Ejecutivos de Venta y Mercadotecnia (EVM) en Baja California Sur.

La Paz, BCS. - La brecha entre el marco legal mexicano y el avance vertiginoso de la inteligencia artificial ha abierto un terreno peligroso, pues la capacidad de clonar voces, manipular videos y orquestar campañas de desprestigio a través de noticias falsas avanza a pasos agigantados, rebasando incluso la capacidad de respuesta por parte de instituciones y ciudadano.

Para el expresidente de COPARMEX y actual dirigente de Ejecutivos de Venta y Mercadotecnia en Baja California Sur, Alonso Germán Castro, la discusión no debe abordarse desde el pánico ni a través de la censura estatal.

"La tecnología avanzó mucho más rápido que nuestras leyes, hoy en día cualquiera puede usar inteligencia artificial para fabricar un video falso, modificar una voz o intervenir en procesos electorales, pero la solución no pasa por entregarle al gobierno en turno el monopolio de decidir qué contenido es aceptable y cuál debe sancionarse", señala el líder empresarial paceño.

La postura de Germán Castro marca una frontera conceptual clara: la fiscalización ciudadana resulta indispensable para mantener una democracia sana, pero jamás debe confundirse con la difamación sin pruebas ni con la intromisión arbitraria en la esfera personal.

“Quienes administran los recursos públicos están obligados a tolerar un escrutinio implacable por parte de la sociedad y el periodismo, en contraste, las familias, los empresarios y los ciudadanos comunes no tendrían por qué quedar expuestos a campañas de desprestigio masivo”, indica.

"Hay una diferencia abismal entre investigar un asunto de interés público y meterse en la vida privada de una familia por simple morbo. Si una acusación falsa se vuelve viral en minutos y la justicia tarda años en resolverla, el daño ya es irreparable. Una disculpa tardía jamás restituye la reputación ni la tranquilidad de nadie", enfatiza.

El dirigente advierte sobre el peligro de dejar la redacción de estas normas en manos exclusivamente políticas, pues el riesgo de perversión de la ley siempre está presente.

"Hay que preguntarnos algo fundamental: ¿qué garantías tenemos de que un gobierno, de cualquier partido o ideología, no usará esas facultades para acallar a periodistas o perseguir a sus críticos?

Una ley puede nacer con buena intención y terminar convertida en una herramienta de control estatal."

Para evitar un sesgo autoritario, Germán Castro plantea que cualquier reforma debe establecer definiciones claras que distingan la manipulación maliciosa de la sátira o la parodia. Además, se requiere la creación de mecanismos de reparación ágiles que actúen a la misma velocidad con la que se propaga la información en redes.

—¿Debe entonces regularse de alguna manera la libertad de expresión?

—La libertad de expresión es un derecho fundamental y debe prevalecer, sin embargo, no podemos permitir que se convierta en una facultad del gobierno decidir qué puede decir o publicar cada ciudadano. Una cosa es la libertad de expresión y otra muy diferente el libertinaje.

Hay que reconocer que existen situaciones en las que una persona puede ser afectada gravemente por información falsa, acusaciones sin fundamento o intromisiones injustificadas en su vida privada. Ahí debe existir responsabilidad.

—¿Dónde se marca la diferencia entre libertad de expresión y libertinaje?

—La libertad implica derechos, pero también responsabilidades. Un periodista, un medio de comunicación o cualquier ciudadano tiene derecho a cuestionar, criticar e investigar. Pero eso no significa que pueda destruir la reputación de una persona mediante acusaciones que no puede demostrar.

Creo que debemos hacer una distinción muy clara. Como lo dije anteriormente los políticos y funcionarios que administran recursos públicos deben estar sujetos al escrutinio de la sociedad y de los medios y es indispensable fiscalizarlos, pero eso no significa que cualquier ciudadano, empresario o familia que no forma parte de la vida pública deba quedar expuesto permanentemente a ataques o señalamientos sin sustento.

—¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en este escenario?

—Una responsabilidad enorme. Los medios tienen la capacidad de moldear el criterio de la sociedad. Por eso la información debe manejarse con rigor, veracidad y profesionalismo. Cuando se publica una acusación falsa, el daño puede producirse en cuestión de horas, mientras que demostrar que esa información era incorrecta puede tomar meses o incluso años. Una disculpa posterior no necesariamente repara ese daño y en ese sentido, los medios deben fortalecer tanto su ética periodística.

Finalmente, Alonso Germán señaló que no toda regulación es censura, pero tampoco toda norma es virtuosa: “La fórmula final debe ser muy clara: libertad de expresión sí, pero no al libertinaje; regulación sí, pero de ninguna manera control estatal", concluye.

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