El endeudamiento para financiar el gasto público en México registró un marcado aumento durante la presente administración del gobierno federal, hasta llegar a duplicar los niveles previos, una situación que encendió las alarmas de diversos analistas y especialistas del sector presupuestario.
De acuerdo con la presidenta del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, Gabriela Gutiérrez Mora, el saldo bruto del sector público rozó los 20.3 billones de pesos a mediados de este año, por lo que, la cifra representa más del doble de lo registrado al cierre de 2018 y se coloca cuatro puntos del Producto Interno Bruto por encima de las proyecciones trazadas originalmente en los Criterios Generales de Política Económica para 2026.
Las metas de reducción planteadas por la actual administración gubernamental enfrentan un escenario complejo. El objetivo inicial de recortar el déficit al 3 por ciento parece difícil de alcanzar, por lo que las estimaciones de los especialistas sugieren que el año cerrará más bien cerca del 5 por ciento. A la par, el estancamiento de la actividad económica proyecta que la proporción de la deuda respecto al tamaño de la economía nacional escala hacia un 60 por ciento, rebasando el 52 por ciento presupuestado ante el Congreso de la Unión.
El peso de los compromisos financieros también presiona los ingresos del Estado, pues a pesar de los ajustes a la baja en las tasas de interés, el costo de pagar estos préstamos absorbe constantemente más del 15 por ciento de los ingresos totales del gobierno.
Esta combinación de un mayor endeudamiento y un alto costo financiero activa alertas en las metodologías de las agencias calificadoras internacionales, las cuales ya analizan con inquietud la lentitud del proceso de consolidación fiscal.
La desaceleración del crecimiento económico en el país tiene antecedentes de varios años.
El entorno para los negocios sufrió un quiebre significativo a finales de 2018 tras la cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco, un hito que desligó el ritmo de avance de la economía mexicana respecto al de Estados Unidos y cuyas consecuencias se profundizaron tras el impacto de la pandemia de COVID-19.
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