Nadie es dueño de playa: Cerco legal sobre hoteles que "privatizan" costas de BCS

 













Con el inicio de la temporada vacacional de verano, todas las playas del país vuelven a situarse en el centro de la agenda pública, una vez que las autoridades de los tres niveles de gobierno han reiterado que el acceso a estos espacios naturales está plenamente garantizado tanto para residentes locales como para visitantes nacionales y extranjeros.

Este posicionamiento responde a un marco jurídico federal estricto que consagra a las playas como bienes de uso común e inalienables, prohibiendo cualquier intento de privatización por parte de desarrollos inmobiliarios o cadenas hoteleras.

Baja California Sur posee una de las geografías más privilegiadas del continente americano, ya que cuenta con un total de 2 mil 131 kilómetros de litorales y costas —que equivalen a más del 19% de la línea costera de todo México—, la entidad se consolida como el estado con la mayor extensión de playas del país. Esta inmensa franja de contacto marítimo se divide asimétricamente: un 63% colinda con el Océano Pacífico, mientras que el restante 37% resguarda en el Golfo de California.

A lo largo de esta gigantesca extensión costera, se tienen identificadas cientos de playas aptas para el esparcimiento, la pesca deportiva, ecoturismo y la conservación ambiental, sin embargo, el principal reto logístico y de ordenamiento urbano se concentra en las zonas donde la mancha urbana y el desarrollo turístico colindan directamente con el mar, especialmente en el corredor que conecta a San José del Cabo con Cabo San Lucas y en la bahía de La Paz.

Hoteles frente al mar y el diagnóstico de la accesibilidad.

La fisonomía de los principales destinos sudcalifornianos está definida por la presencia de lujosos complejos residenciales y cadenas hoteleras de clase mundial que han edificado sus estructuras con frente de playa. Tan solo en el corredor turístico de Los Cabos y áreas adyacentes de alta plusvalía, decenas de grandes desarrollos hoteleros y condominios de lujo limitan físicamente con la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat).

Para regular esta convivencia entre la propiedad privada y el patrimonio público, instituciones como el Instituto Municipal de Planeación de Los Cabos (Implan) han estructurado iniciativas técnicas sin precedentes, como el Inventario Municipal de Accesos a Playas.

Este diagnóstico ha permitido identificar formalmente 132 accesos hacia el litoral costero únicamente en la región de Los Cabos. El objetivo de este catálogo oficial es clasificar el estado de cada paso —identificando cuáles son libres, cuáles cuentan con controles de seguridad privada y cuáles presentan restricciones indebidas— para así diseñar andadores públicos dignos, inclusivos y debidamente señalizados que garanticen que la infraestructura hotelera no se convierta en una muralla infranqueable para el ciudadano común.

Históricamente, la colocación de vallas, plumas de acceso, personal de seguridad restrictivo o la falta de vialidades públicas hacia el mar han sido focos de tensión constante en la región.

Inspecciones gubernamentales han detectado en el estado cerca de 28 zonas costeras con accesos restringidos o bloqueados de manera ilegal por parte de propietarios de terrenos colindantes que pretenden vender la idea de poseer una "playa exclusiva", pero frente a esta problemática, las autoridades recuerdan que el artículo octavo de la Ley General de Bienes Nacionales, reformado con rigor, establece con claridad que el acceso a las playas marítimas no puede ser inhibido, obstaculizado ni restringido por ningún particular. 

En aquellos casos donde no existan vías públicas de acceso desde las carreteras o asentamientos, los propietarios de los terrenos colindantes están obligados por ley a permitir el libre tránsito de las personas a través de servidumbres de paso diseñadas para tal fin.


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