Disminuye percepción de inseguridad en México: Sheinbaum



La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, resaltó que la percepción de inseguridad disminuyó al pasar de 63.8% en diciembre de 2025 a 59.8% en junio de 2026, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, lo que representa seis meses con tendencia a la baja en este indicador y que la población comienza a notar la disminución en los delitos gracias a los resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad.
Los datos provienen de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, instrumento elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, y reflejan una tendencia constante a la baja acumulada durante seis meses consecutivos dentro de las principales ciudades del territorio nacional.
La presidenta vinculó estas mediciones con la presencia territorial y la operatividad de la Estrategia Nacional de Seguridad. Durante la conferencia matutina "Las mañaneras del pueblo", la mandataria sostuvo que los resultados cuantitativos comienzan a traducirse en una experiencia cotidiana más pacífica para las familias. Señaló que lo relevante de este corte estadístico es la confirmación de que la población percibe los avances concretos en la disminución de los índices delictivos.
El trasfondo histórico de la medición expone una evolución compleja a lo largo de las dos últimas administraciones. En diciembre de 2018, al inicio del sexenio anterior, la percepción de temor entre los habitantes de los centros urbanos alcanzaba un 73.7%. Tras diversos ajustes en las políticas públicas, en septiembre de 2024 se registró el punto más bajo en la serie con un 58.6%, justo en el tramo final del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La cifra actual de junio representa un acercamiento gradual a ese piso registrado, reponiéndose del repunte que se observó en los cierres del año anterior.
El plan institucional que encabeza la administración federal descansa sobre cuatro pilares diferenciados: la atención directa a las causas originarias de la violencia, la consolidación de la Guardia Nacional, el refuerzo de la inteligencia investigativa y la coordinación constante con las fiscalías locales. La apuesta gubernamental busca ir más allá de los delitos de alto impacto como el homicidio o el secuestro, apuntando también a desactivar el robo a transeúnte y las agresiones patrimoniales que merman la certidumbre social.
Las cifras del organismo evaluador muestran contrastes claros entre las distintas regiones del país. Mientras en ciertos municipios del norte y del centro los niveles de desconfianza se mantienen altos debido a disputas entre facciones criminales, en otras localidades los despliegues de la policía local y la vigilancia preventiva han logrado reducir la zozobra. Los cajeros automáticos situados en la vía pública, los tramos de transporte urbano, las calles por las que se transita hacia el trabajo y las zonas comerciales nocturnas siguen siendo los espacios donde la ciudadanía externa mayor precaución.
El reto principal para el segundo semestre del año consistirá en mantener la tendencia descendente ante eventuales brotes de violencia regional.

Comentarios