El trámite federal busca la autorización para desmontar
109.622 hectáreas de matorral xerófilo en la costa de La Paz. El proyecto prevé
la edificación de un complejo turístico-residencial a 20 años que incluye lotes
habitacionales, hotel con club de playa, campo de golf y cuerpos de agua
artificiales. Las agrupaciones recuerdan que este antecedente ya tuvo un freno
en enero de 2009, cuando la Semarnat negó una primera Manifestación de Impacto
Ambiental por incompatibilidad con el Plan de Desarrollo Urbano municipal.
Ante el descontento social expresado en foros públicos por
la posible afectación a especies endémicas y el equilibrio hídrico, el Gobierno
del Estado fijó su postura. El Ejecutivo estatal dejó claro que las decisiones
institucionales quedarán supeditadas de manera estricta a los dictámenes
técnicos federales, asegurando que no se respaldará ningún proyecto que
ocasione daños irreparables a la biodiversidad peninsular.
Por su parte, la Semarnat mantiene bajo revisión el
expediente técnico y las medidas de mitigación presentadas por los
desarrolladores. Mientras los colectivos destacan que este procedimiento
representa la última vía legal para que la ciudadanía incida en la protección
de la zona, las dependencias gubernamentales confirmaron que se respetarán los
mecanismos de consulta pública antes de emitir un fallo definitivo.
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