El dinamismo del consumo minorista en Baja California Sur ha comenzado a marcar una pauta de estabilización económica propia, desmarcándose de las mediciones puramente federales.
A pesar de que indicadores nacionales de alta relevancia, como el Indicador Mensual del Consumo Privado, omiten el desglose geográfico por entidades federativas para concentrarse en promedios macroeconómicos, las encuestas regionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía permiten evaluar el verdadero comportamiento de los bolsillos sudcalifornianos.
Los reportes locales más recientes demuestran que el comercio interno ha logrado mitigar el impacto de un enfriamiento temporal en los sectores turísticos y de servicios.
De acuerdo con la Encuesta Mensual sobre Empresas Comerciales, los ingresos reales por suministro de bienes y servicios en las empresas comerciales al por menor de Baja California Sur registraron un crecimiento anual del 3.0 por ciento en el corte de los primeros meses del año. Este avance en las ventas al menudeo vino acompañado de un incremento del 1.3 por ciento en el personal ocupado total del sector y de un alza del 5.6 por ciento en las remuneraciones medias reales, consolidando un flujo de efectivo constante para las familias que dependen del comercio directo.
En contraste, las empresas comerciales al por mayor experimentaron una ligera contracción anual del 0.3 por ciento en sus ingresos, lo que refleja un ajuste en el almacenamiento y la proveeduría a gran escala dentro del territorio estatal.
Por otra parte, el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal ofrece una perspectiva más amplia sobre las fuerzas que mueven el Producto Interno Bruto de la entidad. En su informe definitivo más reciente, el instituto reveló que la actividad económica total de Baja California Sur avanzó apenas un 0.2 por ciento a tasa anual. Este freno en el ritmo de crecimiento global se debió principalmente a un retroceso del 1.1 por ciento en las actividades terciarias, un rubro sumamente sensible para el estado al abarcar el turismo, la hotelería y los servicios médicos o financieros.
Las actividades primarias, enfocadas en la agricultura y la pesca, también mostraron signo negativo con una caída anual del 7.4 por ciento.
A pesar de las bajas en los sectores primario y de servicios, la economía estatal evitó caer en terreno contractivo gracias al extraordinario empuje de las actividades secundarias. La industria manufacturera, la generación de energía y el ramo de la construcción anotaron un repunte anual del 10.0 por ciento, compensando el bache del sector turístico y apuntalando la infraestructura local.
Con estos datos en mano, analistas locales sugieren que, si bien el consumo general nacional se impulsa fuertemente por la adquisición de productos extranjeros importados, la resiliencia económica de Baja California Sur se apoya en una sólida base de empleo comercial interno y en el desarrollo de obras civiles e industriales de gran calado.


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